| República Dominicana carece de una Agenda Nacional de Desarrollo
Por: Agustín Cruz Paulino
En gran error y perjuicio para el desarrollo de la República Dominicana es que este país caribeño carece de una Agenda Nacional de Desarrollo que sea elaborada por los distintos sectores de la sociedad, aferradas a criterios técnicos y científicos que mediante proyecciones identifiquen las metas a lograr en corto, mediano y largo plazo.
Debido a la no existencia de una agenda de desarrollo es que los gobiernos nacionales y municipales, que surgen cada cuatro años, se ven en la obligación de ejecutar proyectos, muchas veces improvisados, para cumplir con ciertas promesas de campaña y no para resolver adecuadamente problemas que correspondan a un plan pre-diseñado que vaya en la trayectoria de enmarcarse dentro de una serie de trabajo que tengan como propósito echar a un lado la costosa y corrupta “política de remiendo”.
Por la falta de esa Agenda Nacional de Desarrollo es que vemos en todos los pueblos de este país costosas obras que se encuentran paralizadas, obras iniciadas durante el primer y segundo gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).
Incluso, en distintas ocasiones, el país ha tenido que escuchar a funcionarios de las tres organizaciones políticas que han gobernado al país después de la muerte del dictador Trujillo, decirle a sus opositores que si quieren ver tal o cual obra realizada o terminada que esperen a su partido sea gobierno para que ellos las hagan. Esos comentarios se expresan en forma de burlas sin tomar en cuenta que la nación requiere de las edificaciones y servicios que se demandan.
Las improvisaciones y descuidos de los gobernantes es tan perjudicial para el país que cada año, durante los meses de agosto, septiembre y octubre, muchas comunidades se ven obligadas a protestar por la falta de asientos para los estudiantes del sector público, al igual que por la paralización de los trabajos de terminación de alguna escuela, que conlleva a que muchos alumnos y profesores tengan que impartir docencia debajo de matas de mango o en locales alquilados.
Ningún gobierno, desde el 1961 hasta la fecha, ha prestado interés ni vocación de servicio para que en la República Dominicana de elabore una Agenda Nacional de Desarrollo, porque al parecer los políticos desconocen que parte de los recursos económicos que conllevan algunas obras deberían ser aportados por el sector privado y organismos internacionales.
Por la carencia de planificación es que una simple cañada se convierte en un verdadero dolor de cabeza para los habitantes que se ponen en contactos con la misma. Un hoyo en la acera de una calle se constituye en un peligro de muerte para los transeúntes, pues nadie lo tapa. Y así como esos hay miles de problemas que podrán ser resueltos por las comunidades si se incentivara el orden, planificación y el amor al civilismo.
Lamentablemente, los problemas de este país se perciben con mayor calamidad si se toma en cuenta el poco interés de los políticos, para que tengamos una nación debidamente organizada, donde los ciudadanos se sientan orgullosos de contribuir con el desarrollo de su pueblo. El país está minado de juntas de vecinos y organizaciones comunitarias y ¿en qué utilizan los gobiernos esos importantes núcleos sociales?
Se ha comprobado, y se puede reconfirmar en cualquier momento, que en vez de los gobiernos ayudar a las organizaciones comunitarias a que se desarrollen y trabajen en beneficios de las comunidades, se le trata de destruir y hacerle la vida imposible a sus dirigentes si no responder a los caprichos de los dirigentes políticos que tienen alguna cuota de poder en el gobierno central o en los ayuntamientos.
Todo parece indicar que los políticos no se tienen criterios de la importancia de las juntas de vecinos para el desarrollo de programa de desarrollo en un sector determinado. Las entidades comunitarias son las que deben cuidar la limpieza y embellecimiento de las calles, proteger el medio ambiente y las cosas que son del uso público, como lámparas del tendido eléctrico, paz pública y respeto ciudadano, entre otras cocas, sin dejar a un lado el fomento de la cultura y las buenas costumbres.
Es triste y preocupante que el país no cuenta con una Agenda Nacional de Desarrollo que responda a las necesidades y participación de los entes que intervienen en la movilidad social.
¿Cómo es posible que porque un ayuntamiento sea dirigido por un partido de la oposición el gobierno central no le facilite los recursos necesarios para las realizaciones de obras que demandan los habitantes de ese municipio? ¿Cómo es posible que los ejecutivos de los ayuntamientos se hagan de la vista gorda en las soluciones de problemas que perjudican a los habitantes de esas comunidades, supuestamente porque esos problemas deben ser resueltos por el gobierno central? ¡Caramba, cuanta hipocresía! Así no se hace Patria ni se alcanza el desarrollo a que todos aspiramos.
Cada gobierno improvisa las cosas que más beneficios económicos proporcionan a sus funcionarios o patrocinadores del partido que esté en el poder, sin importar el destino de la nación.
Es prudente recalcar que una Agenda Nacional de Desarrollo es el proyecto global y particular de las ejecutorias que deba ejecutar un gobierno (nacional y local) en un periodo determinado, la cual es asumida por todos los sectores que componen la nación, donde se distribuyen responsabilidades, tomando en cuenta que lo planificado debe ser asumido por los futuros gobiernos como mecanismo de asegurar las ejecuciones de la continuidad del proceso de desarrollo nacional, visualizando las distintas áreas que componen el Estado. |